El trauma psicológico

Son muchas las ocasiones en que hemos escuchado que una persona esta traumatizada por algo que le ocurrió en su pasado pero surgen muchas preguntas que no suelen ser contestadas, ¿Qué es un trauma? ¿Cuándo una persona puede quedar traumatizada? ¿Qué acontecimientos pueden traumatizar a una persona?

Podríamos definir el trauma como aquel acontecimiento o conjunto de hechos que se produjeron en el pasado de un individuo y que le hicieron temer por su propia vida, por su integridad física o por la de alguna de sus personas cercanas. Dichos hechos que se produjeron en el pasado del individuo y de los cuales consiguió salir con vida, le provocan en el presente interferencias en su vida cotidiana, ya sea por recuerdos intrusivos y recurrentes, por flashbacks, por reacciones fisiológicas, por sueños recurrentes o por reacciones disociativas.

¿Qué acontecimientos pueden provocar un trauma psicológico?

No existe una norma general según la cual podamos determinar que eventos pueden provocar un trauma en una persona, ya que la aparición del trauma no depende únicamente del acontecimiento traumático en sí, sino también de los recursos que la persona disponga, como por ejemplo:

  • La red social y familiar de apoyo que le permita gestionar el evento traumático.
  • La historia de acontecimientos traumáticos previos.
  • El grado de madurez cognitivo.
  • El soporte afectivo o apego familiar, especialmente de la madre.
  • Etc.

En otras palabras, que lo que para una persona puede ser un acontecimiento sin mayor trascendencia para otra puede suponer un impacto psicológico importante que le deje secuelas durante mucho tiempo.

Lo que sí se pueden identificar son una serie de acontecimientos que tienen mayor probabilidad de generar un trauma. Estos son:

  • Los abusos sexuales infantiles.
  • Las violaciones.
  • El maltrato infantil.
  • El impacto de las guerras para los supervivientes.
  • Las catástrofes naturales.
  • Los accidentes de tráfico.
  • Etc.

La guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-V identifica los traumas con el nombre de Trastorno por Estrés Postraumático o TEPT. La característica distintiva del TEPT o trauma es la hiperactivación del sistema nervioso autónomo ya sea en forma de aumento del ritmo cardíaco, aceleración respiratoria, sudoración, temblores, cambios de temperatura, etc…

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