¿Existe sobrediagnóstico del TDAH?

El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad o TDAH es el trastorno mental «de moda«. Este trastorno se caracteriza por un patrón persistente de desatención o de hiperactividad/impulsividad, aunque en muchas ocasiones se muestran ambas características. Este patrón de comportamiento interfiere en el buen funcionamiento del niño y en su proceso de desarrollo y aprendizaje. Es muy habitual encontrarse en los centros de salud mental públicos y privados numerosos padres que acuden a consultar por sus hijos aconsejados por los profesores de la escuela o los médicos / pediatras de los centros de atención primaria. De hecho, la prevalencia del TDAH ha pasado de un 3-7% a estimaciones que lo sitúan actualmente entorno al 15-20%. Pero, ¿realmente se han multiplicado los casos de TDAH o existe un problema de sobrediagnóstico?

Los instrumentos de evaluación y diagnóstico

Debido a la inexistencia de marcadores biológicos que permitan el diagnóstico del TDAH, la base para este proceso es la observación de la conducta del niño, que suele ser realizada por padres y profesores de la escuela, más que por los médicos o psicólogos. Tanto padres como profesores suelen presionar a estos últimos para buscar soluciones rápidas al problema de su hijo.

Existe una aceptación bastante generalizada entre muchos profesionales sobre la utilización de tests, cuestionarios y escalas para ayudarse en la realización de diagnósticos clínicos. Así, para diagnosticar posibles casos de TDAH se suelen utilizar algunas escalas (Conners, y EDAH), basadas en los criterios diagnósticos de los principales manuales de enfermedades y trastornos mentales (DSM, CIE). Dichos criterios, definidos de manera bastante general, pueden ser aplicados a ciertas conductas y acciones de los niños de manera relativamente subjetiva. Las escalas de Conners, y EDAH, que deben servir sólo como ayuda complementaria en el diagnóstico de la hiperactividad, son utilizadas en muchas ocasiones como instrumentos diagnósticos, así, que es habitual que muchos profesores y escuelas deriven niños para confirmar, orientar o tratar niños que han dado índices elevados en estas escalas o que presentan un comportamiento supuestamente disruptivo en las clases. En general, debido a la falta de recursos de escuelas, centros de atención primaria y psicólogos de la sanidad pública, se suelen dejar de lado los datos o factores contextuales que rodean la vida del niño, como el funcionamiento familiar, posibles problemas de desarrollo, traumas o acontecimientos vitales estresantes, aspectos claves en el diagnóstico. Esta podía ser una de las principales causas del sobrediagnóstico del TDAH.

Consecuencias del sobrediagnóstico

Los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen un gran impacto en el desarrollo de la persona e interfieren en su funcionamiento social, emocional y cognitivo, causando una importante morbilidad y disfunción no solo en el niño o adolescente, sino también en sus compañeros de clase y en su propia familia.

Existen 3 posibles efectos o consecuencias ocasionadas por un sobrediagnóstico:

  • Los efectos físicos del diagnóstico y tratamientos innecesarios. Hemos de pensar que en muchas ocasiones se administran tratamientos farmacológicos a los niños que tienen ciertos efectos secundarios.
  • Los efectos psicológicos, con el desarrollo de una carga emocional o “estigma” simplemente por el hecho de ser etiquetado como «enfermo» y esto se asocia a un aumento de la vulnerabilidad del individuo.
  • Los efectos económicos, no solo por los costes asociados al tratamiento , sino también por el costo que supone para el sistema la realización de revisiones y pruebas innecesarias.

Vídeo recomendado sobre la relación del TDAH y la educación (sobrediagnóstico)